La estrategia de la Administración tributaria de los Estados Unidos de América (IRS) se basaba en sostener que PPGI (empresa en Suiza) realizaba labores equivalentes a las de un mero agente, por lo que calculó el margen que debía tener por estas funciones, sobre la base de las comisiones de agentes que habían publicado el U.S. Treasury Department en su publicación “Source Book of Statistics of Income” para los años 1960 y 1961.Por tanto, todo el exceso de ingresos respecto de este margen de agente, debería tributar en los EEUU.
La Corte señaló que considerar ingresos respecto a la publicación del U.S. Treasury Departement era una posición arbitraria y carente de razonabilidad. Al respecto, hay que señalar que la carga de la prueba que se tiene en estos casos en los Estados Unidos de América es particular. Así, el contribuyente tiene que acreditar que la actuación del IRS es arbitraria y carente de razonabilidad, lo cual implica, en la práctica, una carga probatoria muy alta.
El contribuyente había encomendado elaborar políticas de precios de transferencia a un consultor, quien había recomendado que PPG (empresa en USA), cuando efectuaba una venta a PPGI (empresa en Suiza), debía obtener un margen sobre el precio de venta no menor al 10 % y, en ningún caso los precios debían de tener un margen sobre el costo de inventario de 25 % adicional a dicho costo. Vemos que, la recomendación del consultor combina el método del precio de reventa con el método del costo incrementado.
La Corte estableció que PPGI asumió riesgos de en, garantía de los productos, pagos de publicidad, atención al cliente y otras actividades propias de una empresa que realiza actividades de venta y marketing, por lo que estaba lejos de ser un mero agente. Por estas razones la Corte le dio la razón al contribuyente.